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Jalapa

¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? Tu misericordia es nueva cada mañana, ella permanece para siempre y siempre.

Oramos, Señor, pidiéndote que la buena obra que has iniciado en Jalapa, sea perfeccionada. Atiende al clamor del Cuerpo de Cristo en este departamento e irrumpe en medio de las tinieblas con la Luz admirable de Jesucristo. Por amor a esos fieles, Señor, no desampares la obra de tus manos en Jalapa. Obra en las vidas de los poqomames, de los ladinos descendientes de los sefarditas, los gitanos y ladinos pardos, así como en la de los jicaques. Envía a tus ángeles a que acampen alrededor de los siete municipios que conforman este departamento, con todos sus pueblos, aldeas y caseríos.

Seguros por la autoridad que la Sangre de Cristo nos garantiza, venimos a declarar que todo misterio y ocultismo es revelado, expuesto, sacado a luz y el poder que tenía sobre la población es desenmascarado, en el nombre de Jesús. Porque todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. El Hijo de Dios vino para despojar a los principados y a las potestades para exhibirlos públicamente y triunfar sobre ellos en la Cruz. De modo que la población jalapaneca no tiene por qué estar sujeta a yugos impuestos por espíritus inmundos. En el nombre de Jesús hablamos libertad, confesamos que los cielos son abiertos a la realidad del Reino de Dios y el propósito redentor de Cristo para sus vidas se hace una realidad en ellos.

Ayuda a los jalapanecos para que pongan guarda en su boca a fin de que no pronuncien ninguna palabra corrompida, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Espíritu Santo, te pedimos que los hombres y mujeres de este departamento aprendan a confesar la Palabra con todo denuedo, que en lugar de hablar maldición, hablen bendición y vida.

Dios Todopoderoso, a causa de la falta de iniciativas y proyectos en beneficio de esta tierra, muchos se sienten abandonados, sin identidad y distantes. Espíritu Santo, derrámate sobre Jalapa y trae sanidad, identidad, propósito, alegría, integración al corazón de los hombres y mujeres de todas las edades. Atráelos a ti, recógelos con el amor eterno con el que siempre los has amado.

Tú eres el Sanador y sólo en ti está la verdadera sanidad; te pedimos que las señales, milagros y prodigios sigan a la predicación de la Palabra en Jalapa. Manifiéstate en los cuerpos físicos de sus habitantes para que las señales que hacen los curanderos, los adivinos, los compone-huesos y los perfumeros no mantengan cautivos a los jalapanecos. Confunde y dispersa a los enemigos espirituales de Jalapa, los atamos y los echamos fuera de esa tierra y del territorio nacional, en el nombre de Jesús. Permite que estos hombres y mujeres puedan ver tu brazo extendido hacia ellos ofreciéndoles la salvación y la tomen para sí haciendo a Jesús el Señor y Salvador de sus vidas.

Bendice el fruto de las manos de los jalapanecos, las artesanías (cerámica, cestería, trabajo en piedra, cerería, juegos pirotécnicos), los productos lácteos, la talabartería, la ganadería. Trae la lluvia temprana y tardía, derrama Agua viva sobre la tierra y refréscalos. En el nombre de Jesús.

Jesús es Señor de Jalapa, Amén.

(Apocalipsis 15:4; Levítico 20:6; Efesios 5:12; Colosenses 2:15; Efesios 4:29; Jeremías 31:3)

Además: Oremos por sus autoridades, por el Cuerpo de Cristo, por la libertad y la unidad.

San Marcos

San Marcos

Jesús, el que descendió al Hades, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo. Y Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. Te alabamos Jesús y te agradecemos por tu misericordia y por tu constante intercesión por nosotros delante del Padre.

Hoy bendecimos al departamento de San Marcos con sus municipios, la Sierra Madre, los volcanes Tacaná, Tajumulco, cerros, ríos, su costa al Pacífico y a todos sus habitantes –mames, ladinos, sipacapenses.

Oramos que todos los marquenses tienen un espíritu apacible, sujeto a Cristo, son llenos de denuedo y osadía para predicar la Palabra a todos. Su predicación produce frutos abundantes de salvación en la vida de muchos marquenses y sus vecinos en México, Huehuetenango, Quetzaltenango y Retalhuleu.

Señor, gracias por hacer de San Marcos un departamento tan diverso en su topografía, porque ello permite que se cultiven diferentes tipos de productos agrícolas. Así también en lo espiritual, te pedimos que los muchos y diversos dones con que Tú has bendecido a esta población, puedan ser ejemplo a otros de cómo Tú puedes usarnos a todos por igual para la honra y gloria de Tu nombre.

Bendecimos el fruto de su trabajo en la agricultura (maíz, frijol, trigo, avena, cebada, papa, arroz, banano, caña de azúcar y cacao), en el aspecto pecuario (con ganado vacuno, caballar y ovino) y en la fabricación de diversos artículos (muebles, tejidos de algodón, tejas, ladrillos, cestería, talabartería, jarcia, instrumentos musicales, “xecas”, “pan dormido”, capas, pelotas de hule, cerámica, pirotecnia). Oramos por su riqueza mineral y clamamos que toda explotación se lleve a cabo de manera responsable, consciente, respetando la ley y los derechos de la población. Hazlos prosperar en el fruto de su trabajo, que sus productos sean bien cotizados y bien pagados, de forma que tengan ingresos suficientes para darles a sus hijos techo, ropa, alimento, educación, cuidado médico. Sobre todo, te pedimos que la prosperidad venga como consecuencia de haber ellos entregado sus vidas al único Señor y Salvador. No solo prosperidad material, sino una prosperidad integral, que lo abarque todo con unidad familiar, una vida Cristo céntrica, salud, paz.

Atamos a los espíritus inmundos que han ocasionado que el tráfico de todo tipo (de personas, de mercancías, de estupefacientes, así como la siembra de amapola y marihuana, etc.) resulte en la explotación de mano de obra infantil, la migración, la prostitución y la delincuencia organizada en San Marcos. Señor, perdona a las autoridades locales por no tomar medidas suficientemente agresivas para impedir que estos males causen estragos en su población. Perdona, Señor, la pasividad de aquellos que pudiendo hacer algo al respecto, no han actuado. Levanta al Cuerpo de Cristo para suplir la necesidad de los marquenses. Oramos que el mensaje que prediquen le de identidad al pueblo, la identidad que Dios mismo nos ha dado.

Atamos al espíritu de religiosidad, de animismo, al espíritu que se mueve detrás de “La Paach”, en el nombre de Jesús. Bendecimos la vida de los ancianos sabios o adivinos (ajq’ij) los cuenteros, narradores, los aj yol, los alcaldes rezadores. Reclamamos sus vidas para el reino del Señor Jesús, enviamos ángeles que acampen alrededor de ellos y les guarden. Espíritu Santo, atráelos a ti. Que cuando ellos se dispongan a celebrar sus ritos, en lugar de encontrarse con un demonio, sea Tu presencia a quien encuentren. Sal a su encuentro como lo has hecho con muchos otros, rescátalos y úsalos para predicar poderosamente a otros. Jehová es el único Señor, el Creador de todo en San Marcos (cosechas, volcanes, hombres y mujeres), a Él sea la gloria y la honra en San Marcos, por siempre y siempre. Amén.

(Ef. 4:10-12; 1 S. 15:23; Sal. 91:11; Mt. 24:14; Mr. 1:15)
Además: Oremos por sus autoridades, por el Cuerpo de Cristo.

Foto: josemata.zenfolio.com