«Lo primero que Noé hizo después del Diluvio fue construir un altar y ofrecer sacrificio al Señor. Dios se agradó de Noé e hizo promesas para la humanidad por la fe de Noé. Una de las promesas que dio en esa oportunidad fue la de la siembra y la cosecha, “mientras la tierra exista, habrá siembra y cosecha...” Cuando Dios creó el primer ser viviente le dio la habilidad de crecer y multiplicarse. ¿Cómo? Pues empleando el principio de la siembra y la cosecha. La vida suya comenzó por este principio y, desde su nacimiento, toda su vida ha funcionado según este mismo principio.

La cosecha surge de las buenas o malas semillas que haya sembrado, sea que usted fue consciente de lo que sembró o no. El mismo principio aplica hoy, pues para poder sobreponerse a los problemas de la vida, para alcanzar su potencial en la vida, para ver que su vida sea fructífera, se multiplique y sea plena (es decir, en salud, finanzas, renovación espiritual, familia – su ser completo) usted debe decidirse a seguir la ley de Dios para la siembra y la cosecha. ¡Siembre la semilla de Su promesa en la tierra de su necesidad!»


Tomado de
Jack Hayford Ministries – Daily Devotionals


Oración de mayo 2013

Oración semana 1 al 11 ~
Por las mamás

No hay santo como el Señor; porque no hay ninguno fuera de él, y no hay refugio como el Dios nuestro. En ti confían los que conocen tu nombre, por cuanto tú, Señor, no desamparas a los que te buscan.

Tú eres el Dios de todo saber y te plació que naciéramos en este tiempo y tuviéramos la mamá que nos diste a cada uno. Este día oramos por la vida de todas las mujeres que son mamás en Guatemala. Oramos que esa “ventana” que se abre en el corazón de muchas de las mujeres al ser mamás, sea un acceso por el cual Jesús pueda entrar a su corazón como su Salvador y el Espíritu Santo las llene de consuelo, esperanza, alegría, fortaleza y paz.

Te alabamos porque el amor y el cuidado que has puesto en el corazón de las mamás hacia cada uno de sus hijos es imposible de medir y de comprender. Cuando niños queríamos saber cuánto nos quería nuestra mamá y si nos quería más que a nuestros hermanos, pero ahora sabemos que este amor maternal es algo que Tú mismo has puesto en cada una. Este amor es cálido y protector, lleno de consuelo y ternura, nos alienta y nos impulsa a caminar, nos acerca a ti, nos enseña a orar. Al pasar los años su amor nos enseña, nos acompaña, nos reprende, nos corrige y nos ayuda a madurar.

Oramos que el Espíritu Santo traiga sobre las madres guatemaltecas una nueva osadía que les impulse a interceder por aquello que aún no han visto cumplirse en su vida propia. Si el deseo de su corazón es estudiar, ¡abre puertas!, si trabajar, ¡llénalas de favor!, si tener tiempo para compartir con otros, ¡trae el tiempo y la provisión! Toca sus cuerpos, llénalas de vigor y de la salud divina por la que Cristo padeció en la Cruz.

Señor, en las familias en que hay distanciamiento entre las madres y sus hijos, te pedimos que tú hagas volver el corazón de los hijos hacia sus madres y el de ellas hacia sus hijos; ayúdales a ser libres del orgullo y la falta de perdón. Permite que sus corazones hallen quietud y contentamiento al saber que han cumplido Tu voluntad en sus hijos al interceder y cuidar por ellos para que el propósito de Dios se cumpla tanto en los hijos como en las madres. En el nombre de Jesús, Amén.


(1 S. 2:2; Sal. 9:10)

 


Oración semana 12 al 18 ~
Por Madurez

Eres Dios que nunca cambia, el mismo ayer, hoy y por los siglos y por esa característica sabemos que tu voluntad y tu Palabra es Sí y Amén, siempre.
Señor, ya estamos en momentos de gran agitación nacional y entendemos en el espíritu que vienen más y más intensos. Gracias porque como Iglesia, estamos apercibidos y velando. No se aprovecha de nosotros el enemigo, porque no ignoramos sus artimañas.
Vemos los esfuerzos del diablo que siembran división, cizaña, confusión, desconfianza y odio en medio de la sociedad guatemalteca. Desinforma y confunde desde toda plataforma disponible, escrita, radial, digital, en la sobremesa, etc. Clamamos que la Palabra sea testimonio a nuestro corazón de la Verdad. Reconocemos que en arrepentimiento y calma está nuestra salvación, en la serenidad y la confianza está nuestra fuerza.
No somos presa de nuestras emociones, no somos niños, zarandeados por las olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza y por la astucia y los artificios de quienes emplean artimañas engañosas. Somos sabios y maduros y aunque las circunstancias y los cambios a veces se sienten como caos y desorden, en el Señor tenemos consuelo para cada día. Quita de nosotros, de Guatemala, la división que nos impide avanzar. Ayúdanos a no prestar atención a las acusaciones del enemigo espiritual de Guatemala. Trae sanidad, Señor. Para poder manifestar tus milagros en nuestra nación, necesitamos encontrar el lugar desde donde podamos empezar todos juntos, es imprescindible. ¡Llévanos ahí, Señor!
Espíritu Santo, a pesar nuestras diferentes fortalezas y formas de pensar, pedimos que alinees nuestro hombre interior a la Palabra, para que el Padre pueda tratar con las áreas de pecado en los guatemaltecos. Estamos desesperados por tu presencia en el país, Señor. Tráenos esperanza, perdón, gracia, restauración.
¡Levántate, iglesia, vuélvete a tu Señor! Fija tu mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de tu fe. Él con gozo, sabiendo que con su muerte y resurrección nos daba vida y esperanza, soportó la cruz. Trabaja y moldea a la iglesia en Guatemala, Señor. Obra en cada creyente para que maduremos y andemos con autoridad y responsabilidad como hijos del Dios Altísimo en estos tiempos. No son tiempos para los pusilánimes ni los tibios. Es momento de decidir perseverar y de pagar el precio, de arriesgar y dar testimonio contra las corrientes del mundo que arrastran con todo a su paso.
Clamamos delante del Padre que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, nos fortalezca en lo íntimo de nuestro ser, para que por fe Cristo habite en nuestro corazón. Pedimos que, arraigados y cimentados en amor, comprendamos qué tan ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo, ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios. Amén.

(Heb. 13:8; 2 Co. 2:11; Is. 30:15; Ef. 4:14; Cant. 2:10-17; Heb. 12:2; Ef. 3:14-19)


Oración 19 al 25 ~
Por Sanidad de la roya

¡De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan!  Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies. Mi mano hizo todas esas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.
Señor, venimos el día de hoy como tu pueblo, sobre el cual es invocado tu nombre y nos humillamos de todo corazón orando,  buscando tu rostro. Reconocemos que hemos pecado y no hemos guardado los mandamientos y estatutos escritos en tu Palabra. Sí, como nación hemos contaminado la tierra con sangre inocente con asesinato, robo, secuestro, muerte, idolatría, aborto, violencia. Sí, hemos hecho lo malo. Nuestra desobediencia ha traído las consecuencias del pecado que habla tu Palabra en Deuteronomio 28:22: nuestra tierra está herida con sequía, con calamidad repentina y con plagas.
Señor, te pedimos perdón por la idolatría, por haber consagrado la tierra a dioses que no hicieron los cielos y la tierra. Por haber dado honra a tu creación en lugar de darte honra a ti, el Creador de todo lo que existe.
Hoy nos ponemos en la brecha a favor de Guatemala e intercedemos para que todos los guatemaltecos tengan la oportunidad de ser salvos y de llegar al conocimiento de la Verdad. Recíbelos, Señor, porque Tú no desechas el corazón contrito y humillado.
Nos volvemos de nuestros malos caminos; no confiamos en nuestra justicia sino que confiamos en tus muchas misericordias. Tú dices que entonces oirás desde los cielos, perdonarás nuestros pecados y sanarás nuestra tierra. Tus oídos y tus ojos estarán atentos a la oración que con corazón sincero levantamos este día delante de ti.
Pedimos, Señor, sana nuestra tierra, sana nuestros cafetales de la roya y de toda enfermedad. Límpianos de nuestra maldad y seremos limpios nosotros, la tierra y el fruto que ésta produce. ¡Qué mejor cura que tu Palabra de bendición! Trae tu bendición sobre los cafetales y sobre toda cosecha de nuestra tierra. ¡Oye desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y perdona! Bendice, Señor, la obra de nuestras manos.
Clamamos, Señor, que lleves tu bendición y paz a todos involucrados en las cadenas de abastecimiento del café, desde los jornaleros estacionales, hasta los que negocian los precios del café guatemalteco en la bolsa. Tú eres el Dios de Paz, el Proveedor, el Dios de imposibles, clamamos que te muevas a favor de este sector y los libres sobrenaturalmente. Oramos que ninguno perezca por falta de sustento y trabajo, ¡haz tu obra maravillosa! Dios de misericordia, bendice nuestros graneros y el trabajo de nuestras manos. Que vean todos los pueblos de la tierra que tu Nombre, nombre sobre todo nombre, es invocado sobre nosotros y temerán.
Pedimos en el nombre incomparable de Jesús, nuestro Señor y Salvador. Ésta es la confianza que tenemos, que si pedimos alguna cosa conforme a tu voluntad, Tú nos oyes y respondes. Gracias, Señor. Bendito sea tu Nombre. Amén.

(Sal.24:1; Is. 66:1; 2 Cr.7:14; 6:30-31; Dt.28:22; 9-10, 15; 1 Jn.5:14-15)   


Oración del 26 al 31 ~
Por fuerzas renovadas

Señor, eres el Principio y el Fin, el Eterno y Sabio Dios; eres Santo, Santo, Santo. Para nosotros tus hijos, tu presencia es como un fuego purificador, como el jabón de lavanderos que nos limpia y nos restaura, para la gloria de tu Nombre.
No tememos cuando atravesamos los procesos de pruebas o purificación, porque sabemos que no sufrimos ninguna prueba que no sea común y porque sabemos que Dios es fiel, y no permitirá que seamos tentados más allá de lo que podemos aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, Él nos dará también una salida a fin de que podamos resistir.
La prueba producirá en nosotros gozo y afianzará nuestra fe. Deseamos limpiar nuestro camino con la Palabra, queremos ser purificados y ser libres de la ambición egoísta. Todo lo que nos venga a la mano lo haremos para la honra y gloria de tu Nombre y en el proceso, no cabe duda que hallaremos gozo y seremos plenos. ¡No hay nada como cumplir tu voluntad para ser renovados!
Nos integramos a la Iglesia, a otros de la familia del Espíritu; sí, el crecimiento de cada quien es responsabilidad del individuo, pero la carga es más ligera cuando la repartimos. Señor, gracias por rodearnos de personas que nos ayuden a crecer y a ser lo mejor que podemos ser en Ti.
Tú no nos dejas ni nos abandonas; estás siempre presente y tienes para cada creyente una vida integral y abundante. Atráenos a Ti, Señor, que nuestros tiempos de adoración y alabanza nos abran cada vez más el camino hasta tu presencia, para ser vivificados y recibir revelación para estos tiempos, Señor.
Dios de misericordias, muévete de formas milagrosas y úsanos para hacer señales, prodigios y milagros en nuestro entorno para la gloria de tu Nombre, únicamente.
Oramos que el temor de Dios nos consuma y abra las puertas para que podamos ir ante quienes Él desea que llevemos la Palabra. Unge nuestra cabeza con aceite, llena nuestra boca de palabra de Verdad con gracia y misericordia. Transfórmanos en herramientas útiles para estos tiempos en donde el contacto físico y la paciencia son cada vez más escasos. Danos sabiduría para enfrentar los desafíos con nuevos bríos y estrategias que hagan la diferencia hoy.

(Mal. 3:2; 1 Co. 10:13) Ω

si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

- 2 Crónicas 7:14

¿Cómo orar?

firefoxOrar es “ponerse de acuerdo para que se haga la voluntad de Dios”, esto nos dice Watchman Nee en su libro Oremos. Aunque muy breve, consideramos muy apropiado este pensamiento, por cuanto el verdadero significado de la oración es orar por el cumplimiento de la voluntad de Dios. Bajo este pensamiento, vemos que orar es mucho más que hablar con Dios. Orar es: Proclamar la santidad, soberanía, reino y señorío de nuestro Dios Acercarse a Dios buscando: Ser transformados a la imagen de Cristo; su dirección para nuestras vidas; su provisión a nuestra necesidad, y su bendición en todo. Influir para que la mano de Dios se mueva a favor de otros: nuestra familia, el ministerio, la iglesia, la nación, etc.

Versículo del Mes

Mientras la tierra exista, habrá siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, y días y noches.
Génesis 8:22


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