¡Jesús es Señor de Guatemala!
(ir a oración completa)
«Dudo que exista alguien que nunca haya batallado con la duda en un momento u otro. ¿Cuántos de nosotros siempre "vivimos por fe, no por vista" (2 Co. 5:7)? Sin embargo, he descubierto que tener dudas no es el mayor pecado. No tener fe sí lo es.
Podemos dudar y aun así avanzar en fe. Yo dudo de mis habilidades, pero igual doy un paso de fe y hago lo que Dios me ha llamado a hacer. Mi duda acerca de lo que yo puedo hacer incrementa la fe en lo que Él puede hacer. Sé que "todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil. 4:13). Sé que "para el que cree todo es posible" (Mr. 9:23)
Podemos tener dudas. Sólo que no de Dios. Con Dios nuestra fe debe ser inamovible.
Con demasiada frecuencia dejamos de dar a Dios el beneficio de la duda y, en su lugar, inmediatamente suponemos lo peor. Eso es pecado. Todo lo que no proviene de fe es pecado (Ro. 14:23 - RVR 1995). Cuando fallamos en usar nuestros ojos espirituales para ver el amor de Dios en cada aspecto de nuestra vida, no le daremos gracias en todo, y cuando no buscamos Su grandeza y misericordia en lo que nos acontece, seguramente lo apesadumbramos. [...]
El hecho que Dios responde a nuestra fe es señal de Su amor por nosotros. Él nos recompensa por creer en Él. Por confiar en Él. Por amarlo. Es Su gran amor por nosotros lo que hace que podamos tenerle fe.»
Traducción libre de
The Prayer That Changes Everything
Por Stormie Omartian
¿Qué piensa al respecto de este artículo?
Me gustaría conocer su opinión.Escríbame...
BENDICIONES,
Karla Labbé de Noriega
|